miércoles, 28 de febrero de 2024

La infame LEY 8/2023, de 14 de diciembre, de artesanía de Galicia

 

   ¿Qué le pasa a la artesanía? Nada. ¿Y qué pasa con la postartesanía? Pues muchas cosas, podemos aventurarnos a decir que es un paciente pluripatológico que está en un estado agudo, provocado por la acumulación de enfermedades crónicas que empiezan a dar la cara.

   ¿Pero es correcto llamarla así o quizá sería más apropiado hablar de Neo artesanía? ¿O tal vez artesanía post moderna? Porque no podemos negar que lo que anteriormente se conocía por artesanía ha cambiado, ahora es otra cosa diferente, mucho “brillibrilli” y poco fundamento, mucha prensa amarilla y poco libro técnico, mucha faja y poca dieta.

   La artesanía siempre fue y será una actividad económica, un oficio. El componente económico y manual siempre estaba presente, tenía que ser rentable y por ello los procesos debían ejecutarse de forma rápida y precisa. Las jornadas empezaban con las tareas más arduas y una vez finiquitado el tajo, si se acababa y aún quedaban ánimos, se dedicaba un tiempo a los experimentos. Los materiales eran conocidos y probados, los procesos tan interiorizados que podría decirse que estaban “manualmente automatizados”. Se me ocurren varios ejemplos, uno de los que me vienen a la memoria es el de los maestros torcedores de Cuba. Cuando aún hacían los cigarros a mano y las inmensas y calurosas salas de trabajo estaban atestadas de artesanos del tabaco sentados en sus minúsculos puestos. Estos maestros, totalmente especializados, podían elaborar diferentes vitolas, cigarro en boca, sin error, sin distracción, con resultados consistentes, mientras escuchaban como el lector oficial releía, otra vez, la inspiradora escapada del gran Edmundo Dantés de la prisión del castillo de IF.

   También recuerdo la visita pasada por agua a un taller de cuchillería en Riotorto, donde pude ver como el hacedor, cual autómata, trabajaba los materiales en bruto con gran rapidez y destreza para producir en poco tiempo el modelo de navaja que miles y miles de veces había manufacturado. No se trataba de una búsqueda de la excelencia en los acabados ni del máximo rendimiento, solamente se trataba de hacer a mano el producto artesanal que la gente le demandaba. Estaba ante un verdadero artesano.

   Pero nuestros políticos y gestores públicos, miembros electos de entre la "progresía" que todo lo relativiza, han decidido que la artesanía debe ser otra cosa, o muchas cosas diferentes y ninguna a la vez. Y para ello en mi tierra, Galicia, han publicado una nueva Ley de Artesanía, la que ya llamo “La infame LEY 8/2023, de 14 de diciembre, de artesanía de Galicia”.

   En el tercer párrafo del texto nos encontramos con esto “… surge la necesidad de adecuar esta regulación a la nueva realidad del sector artesanal en un marco jurídico adecuado que mantenga y promueva su importancia social, cultural, identitaria y económica y que incre­mente su profesionalización y competitividad, apostando por un sector fuerte y perdurable en el tiempo”.

   Al leer esto me surgieron algunas dudas ¿Qué quiere decir nueva realidad del sector? ¿Se referirá a que la artesanía, cuya actividad ya se realice con máquinas o sin ellas y que depende de la habilidades manuales y conocimientos del artesano, ya ha sido colonizada por arribistas que vienen con el CNC debajo del brazo? Disculpen la ironía, mucho me temo que no es un acto de contrición. ¿E incrementar la competitividad? ¿Se referirá a mejorar los canales de comercialización o a abaratar y aumentar producción bajando costes y precios? Soy desconfiado por naturaleza, quizá porque soy gallego y también testigo del deterioro progresivo del paciente, pero estos juegos de palabras solo me dejan un regusto a falacia. Eso sí, lo de “identitaria” aún no he sido capaz de procesarlo. Se aceptan ideas sobre qué estaban fumando en ese momento.

   En el siguiente párrafo tenemos “La artesanía del siglo XXI es mezcla de tradición e innovación, de arraigo y moderni­zación, de sostenibilidad y progreso, pero, sobre todo, la artesanía gallega son nuestros artesanos y nuestras artesanas, que crean piezas únicas y transmiten los oficios y los valo­res artesanales a las futuras generaciones, situando la actividad artesanal como fuente de desarrollo cultural, social, turístico y económico”.

   En esta ocasión podemos ver un pequeño momento lúdico en el que se permiten un poco de diversión jugando a los contrarios (ojo con el tercero) aludiendo a que la artesanía es una y otra cosa al mismo tiempo. Voy a hacer una interpretación parcial de esto basándome en lo pelada que tengo la parte en la que amargan los pepinos. Podría ser algo así:

-   Un zueco tradicional industrialmente innovado mediante procesos CNC.

-   Un taller situado y arraigado en una aldea de Lugo que es adecuadamente modernizado con la máquina CNC enganchada a los mierdabites del internet rural.

-   Uno de esos productos sostenibles, hechos con madera recogida del entorno del taller y trabajada a mano, será la afortunada víctima del progreso que viene de la mano de los materiales exóticos los procesos industriales y los viajes en buque mercante o camión hasta el taller del artesano modernizado y progresado, para que este lo meta en un paquete de cartón reciclado con la etiqueta impresas de “ECO” y “Hecho a mano”.

   Y no es paja mental, ya está pasando. En cuanto a “los valores artesanales”, a mi me suena a un “All for de Money”, pero ustedes dirán, estoy abierto a escuchar ideas sobre esta fumada Neo-moralista.

   Si seguimos avanzando en el texto nos encontramos: “El capítulo I, bajo la rúbrica de «Disposiciones generales» (artículos 1 a 3), establece el objeto y los fines de la ley y su ámbito de aplicación e incorpora un artículo específico de conceptos que contribuyen a una mayor comprensión del texto legal. En concreto, se actualiza el concepto de artesanía, al posibilitar el empleo de maquinaria auxiliar o de otro tipo de herramientas, digitales o analógicas, siempre que la intervención personal y el co­nocimiento técnico sean determinantes en el resultado final del proceso artesanal”. No se usted, pero yo sigo viendo CNC por todas partes, eso sí, sin autocargardor ya que será requisito algún tipo de intervención personal. Además, creo intuir que dejan la puerta abierta a posibles colaboraciones con otras empresas, lo que, traducido por una mente perversa como la mía, podría significar que van a fomentar la industrialización de partes del proceso y para muestra el punto siguiente “g) La promoción de la creatividad, de la calidad y de la innovación en la producción ar­tesanal gallega y la creación de sinergias con otros sectores productivos”.

   Un poco más adelante tenemos otra perla del caribe:

“1. Artesanía: Toda actividad económica que suponga el diseño, la creación, la producción, la trans­formación, la restauración o la reparación de bienes de valor artístico o tradicional y de bienes de consumo, así como la prestación de servicios derivada de aquellas, siempre y cuando se realicen u obtengan mediante procesos en los que la intervención personal y el conocimiento técnico de la persona o personas que participan en ellas constituyan el factor determinante para la obtención del producto final.

El producto o servicio final debe tener un carácter individualizado y diferenciado que no se acomode a una producción industrial o de servicios totalmente mecanizada, en series o en la que la intervención del factor humano no sea primordial.

La actividad artesanal puede llevar implícito el empleo de herramientas digitales o ana­lógicas, de maquinaria auxiliar y de otros activos, siempre y cuando su uso forme parte de alguno de los procesos de elaboración de los productos o servicios y no sustituya por completo la intervención personal para la obtención del producto o servicio final”.

   Si interpretamos este punto como si fuésemos político de casta, o uno de sus cómplices, yo podría diseñar una navaja, encargar su fabricación a un "gentleman" del continente asiático, recibirla en piezas y proceder a su montaje en mi taller situado en rural gallego. Obviamente tras 14 años en el oficio, mis talentosas y ahora finas manos, dirigidas por mis conocimientos técnicos, marcarían la diferencia para que los tornillos “torx” no llevasen más par de apriete del indicado, la gotica de aceite fuese la adecuada y así esta navaja cobrase vida pasando a ser un magnífico artículo de artesanía contemporánea, correctamente innovado, arraigado y progresado.

   Otra opción de negocio artesano podría ser encargar vasijas al primo del "gentleman" asiático de las navajas y yo en mi taller dedicarme a decorar, como el gran “hampartesano, artista y menjol plesona” que podría llegar a ser, motivos variopintos en cada plato, así tal cual me salgan de los chacras. Y tendría preciosos platos arraigados, innovados, progresados y con un claro carácter individualizado gracias a la inspiración de las hierbas que arden en mi “cigarro” hecho a mano.

   En cuanto a lo de “otros activos” espero de corazón que no se refiera a retomar nuevas formas de esclavitud. O ya veo a algún urbanita apretando los torx de su “costilla” hasta altas horas de la madrugada, anhelando, aunque solo sea una vez al mes, una recompensa en especies según los tornillos hora.

   Como “persona artesana” que soy desde la publicación de esta sentencia ejecutada en negro sobre blanco, sólo puedo manifestar mí total y absoluto desacuerdo además de mi pesar por el finado, que no era adinerado, pero era autentico y hermoso.

   Hagamos de la artesanía un pandero, que estamos en la Gallaecia, que sea todo y nada. Enseñemos a la industria patria y a la apátrida también, como hacer artesanía galaica. Desde este cambio de paradigma ya todos somos “personas artesanas”. Enhorabuena a todos los adoradores de becerros de oro, yo seguiré rindiendo culto al muerto.

Que en paz descanse.   

                                  

 A.Castro. Persona artesana cuchillera